La encrucijada del Lápiz de Acero

Puede el prestigioso premio colombiano permanecer sin evolucionar?

Al momento de publicar esta nota, se cierra la convocatoria del Premio Lápiz de Acero edicion XX. Un evento original de la revista Proyecto Diseño que no circula hace dos años. El Premio se convirtió en un acontecimiento anual en el mundo de los diseños y la arquitectura, en gran parte por la carencia absoluta de otros eventos y mecanismos de divulgación y reconocimiento, pero esencialmente por el profesionalismo y altura con que la gente de la revista en cabeza de Ivan Cortes hacen el evento hasta hoy cuando cumple, ya sin revista, su edición 20.

La oferta inicial era buena para el diseñador: Participar en el concurso daba el chance de tener una divulgación de los proyectos seleccionados en la revista, que era una referencia por su gran calidad y posteriormente participar en un evento en el auditorio de Corferias en forma simultánea a la feria Expodiseño donde la revista tenía su stand y exponía productos premiados y finalistas.

La selección de “ los mejores” la hace un grupo de jurados independientes en cada categoría los que a su vez conforman un grupo “colegiado” que da un gran premio seleccionado entre todos los ganadores. Los jurados también participaban un poco en canje por su mención dentro de la revista de manera ad-honorem, hoy son invisibles.

El premio es como varios otros del gremio para el gremio: parte del reconocimiento de otros colegas, tal como lo hacen publicistas y periodistas con los propios y a pesar de las naturales protestas de algunos que se sienten injusticiados cuando no son premiados, se hizo a un nicho interesante pues en Colombia el diseño es absolutamente ignorado, en ninguno de los programas de innovación existe el término que sigue siendo desconocido e incluso maltratado.

El evento en sus años dorados era toda una fiesta que se fue apagando por la inclusión de demasiadas nuevas categorías que lo volvieron maratónico y por ende aburrido para los asistentes, pero compensa por la oportunidad de  encontrarse con colegas y amigos en la recepción, pues es un momento anual donde el diseño es protagonista y eso es muy motivador para quienes de eso vivimos.

Si el diseñador quiere participar, debe pagar una suma considerable. La inversión compensa por la eventual divulgación de su trabajo como finalista y premiado, que ya no existe o es muy precaria por el bien ganado prestigio del premio en el medio.

 

Su propuesta de valor se basaba en cuatro pilares:

1-Un prestigio como dijimos bien ganado

2- Divulgación en la revista y redes replicado por otros medios más masivos en algunas ocasiones

3- Exposición de los premiados en las ferias del diseño de Corferias que en cierto momento fueron anuales

4- Un momento de encuentro de la gente del diseño.

 

El premio hoy se sostiene esencialmente por su prestigio y la reunión  y como ya no tiene los otros pilares ni parece que se fuera a reinventar, se percibe en decadencia y eso a todos nos preocupa. A pesar de opiniones y reclamos , muchos de ellos justos es unánime su reconocimiento y valor por el espacio ya ganado y su significado innegable al darle valor al diseño.

Si bien los medios impresos, han perdido relevancia, no se entiende por qué el sitio web del premio es inexistente, pues está dentro de una página web de una revista que ya no existe, con un esquema visual pasado de moda y desactualizado con registros incompletos apenas de los últimos años.

Por otra parte, los cambios en las dinámicas del diseño dentro de las empresas que trascienden el producto hacia el servicio o las relaciones con clientes, hacen por lo menos incompleto el tema de premiar un producto aislado. El sistema de evaluación de un proyecto trasciende hoy  los tradicionales parámetros de funcionalidad, productividad y estética y por ende exije cambios profundos en la evaluación y presentación de los proyectos.

También la Internet 2.0 en la que nos movemos  ha hecho que el usuario exija  participación e interacción activa, ya no estamos en los años 90s.

Dicen que de las crisis salen las oportunidades y llegó el momento de que el premio Lápiz de Acero se reinvente. 

Aquí algunos aportes y opiniones de sus actores: Los diseñadores

Pienso que necesita una actualización para conectarse con areas, roles y proyectos que en la actualidad hace el diseñador

Alexandra Zuluaga

Creo que más allá de las cosas negativas que podría comentar al respecto (la rosca del medio). Lápiz de Acero es un referente, tal vez el más importante de Colombia, en términos de la visibilidad y el reconocimiento a trabajo de excelencia, ha sido un ejercicio juicioso y han logrado posicionarse muy bien, aplaudo el esfuerzo independiente, más no comparto muchas cosas de esta iniciativa pues estoy mamado de la rosca y el EGO de los diseñadores …. se vienen cosas buenas en términos de trabajo colaborativo

Diego Hernandez

“No se puede negar que el PLA ha buscado el reconocimiento del diseño colombiano, así como la revista proyectodiseño ha promovido el mismo. Es una lástima que la segunda no haya sobrevivido. Ambas iniciativas han surgido por una inquietud independiente, casi que solitaria”

Danilo Calvache

“difusión en otros medios de comunicación, exposiciones itinerantes, se puede difundir en la red, inclusive hacer un libro/ catálogo…De hecho eso puede ser liberador para proyectodiseño”

Ana Maria Pinzón

Larga vida a la iniciativa claro que si, pero no más de los mismos hábitos de la escuela de los 80’s, del “interesante” “sorprendente” y otros adjetivos calificativos para evaluar desde la subjetividad

Juan Carlos Estupiñan

Es una sociedad de mutuo elogio. No trasciende a nada.

Ramiro Corredor

Le hace falta evolucionar un poco en varios aspectos. Ya pasa un tanto desapercibido y no genera tanta expectativa.

 

Juan Manuel Uribe

El PLA es el premio mas prestigioso del pais. Como todo se puede y se debe mejorar, pero es una excelente vara de medición para ver cómo está el país en lo que a diseño se refiere, Además se ha convertido en un testigo privilegiado de la evolución de la disciplina en Colombia.

Rodrigo Torres

 

Le falta reinventarse ya le sacaron el jugo, ahora somos mas viejos y no es novedoso
Fabian Virviescas

Que un diseñador tenga que pagar para postular su proyecto, solo reivindica que las premiaciones están en esa línea cercana a la exaltación del ego… pero mi visión desde los emprendimientos es que debería permear hacia una incubadora de nuevos talentos

Ariel Ladino

 

El mejor diseño queda oculto. Si toca pagar por publicar y participar… No refleja el verdadero mejor diseño, sino el mejor diseño que pagó.

Andres Pulido

 

 


  1. Sin duda, hay que potenciarlo y hacerlo más incluyente y participativo; más ahora cuando Colciencias por fin !, lo tuvo en cuenta en sus mediciones como producto de investigación y se me hace muy extraño que no mencionen nada al respecto en este artículo pues eso simplemente, es una razón sólida para continuar con su trayectoria en Colombia. Ver: http://colciencias.gov.co/sites/default/files/ckeditor_files/M304PR05G01-modelo-medicion-grupos-v3.pdf (página 137 específicamente)

    • Jorge Montaña

      22 marzo

      Raul. Ignoraba la existencia de este documento, que por cierto, merece artículo aparte! Es muy importante para el diseño esta noticia.. Muchas gracias por mencionarlo.

  2. Buenísimo ese documento Raúl.. Gracias por compartir. Y ojo que acabar con el Premio Lápiz de Acero es como acabar con la Bienal Colombiana de Arquitectura…Bienvenidos sean los proyectos innovadores y novedosos, pero no es necesario acabar con lo que se ha construido hasta hoy.

  3. Con el mayor gusto, Jorge y Ana. Saludos.

  4. Apreciado jorge acabo de encontrar este artículo , pues lo compartiste en facebook y queria compartirte mi opinión al respecto inspirado a propósito de tu artículo
    https://www.facebook.com/CDIAssoci/photos/a.436779176469.230458.50135036469/10154367058811470/?type=3&theater

    saludos !!

  5. Carolina Daza

    17 mayo

    Bueno, era de esperarse que la revista llegara a su fin, no solo por la crisis de los impresos, sino por mala gestión interna que tenía el señor Iván Cortés sobre sus empleados, pues no le duraban más de seis meses. Quejas por maltratos y denuncias varias por acoso laboral en el Ministerio de Trabajo, es solo la punta del iceberg. En cuanto a los premios, algunos los ganaban por rosca, por ser el cliente de este o la marca favorita de la esposa. Lo de las denuncias es cierto y conozco a varios ex empleados de la empresa que acudieron al Ministerio, cansados de los malos tratos de este señor y su esposa, quienes no cumplían con algunas normas del código laboral. El saber que la revista ya no existe, solo da para decir una cosa: el karma hace lo suyo.

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