|
Esta invitación de lujo se concretó hace una semana en San Pablo en
el marco de una semana dedicada al Design Essencial. Estratégias para
um mundo melhor, megaevento dedicado al diseño sustentable organizado
por el Senac (Serviço Nacional de Aprendizagem Comercial de Sao Paulo)
que los tuvo como su apertura y referente en innovación. El workshop de
una semana de duración (del 17 al 21 de septiembre) tuvo cincuenta
alumnos brasileños y posterior montaje e instalación en el museo. Una
vez más, los descartes fueron cedidos por Natura (empresa que en Brasil
es la máxima potencia en cosmética y un referente en cuestiones ligadas
al medio ambiente) y Discovery, que acaba de inaugurar su señal Planet
Green. Nuevo hito de la dupla que comienza a hacer rodar el fruto de su
pensamiento en el extranjero reafirmando el carácter original de la
experiencia.
Soy loco por ti, América
“Desde siempre, una de las metas y desafíos de nuestro trabajo era
poder llegar a experimentar nuestra mecánica y sobre todo poder
plantear y debatir nuestros temas, valores esenciales de la vida, con
estudiantes de toda Latinoamérica. Cuando nos referimos al sur,
hablamos de Brasil, Uruguay, Bolivia, Chile. Por eso para nosotros era
muy importante legitimar ese discurso. Verificar que muchos
sentimientos, problemáticas, visiones podían ser compartidos. Y atender
los matices. Prestar atención a las diferencias para enriquecernos con
ellas”, explican Cambariere y Sarmiento.
Desde ese lugar fue concebido el arribo a Brasil. Aprovechando
también otra invitación, la del Senac, una de las instituciones
educativas más importantes del país, que les ofreció enmarcar el
laboratorio con alumnos de todas sus carreras de diseño –industrial,
indumentaria, gráfica– dentro de su Centro Universitario Campus Santo
Amaro y como puntapié inicial del megaevento sustentable. Durante el
fin de semana se realizó el montaje y el lunes 24 de septiembre tuvo
lugar la inauguración con conferencia y los documentales que relatan la
experiencia argentina y ahora también la brasileña.
“Fue muy conmovedor comprobar que a pesar de ciertas diferencias y
del idioma que en muchos casos se asemeja y en otros se contrapone, los
debates eran los mismos. Hasta los ejemplos que surgían para avalar o
denostar la realidad líquida o sólida en la que vivimos eran casi
idénticos a los planteados por los estudiantes en Argentina. Si la
falta de compromiso era el signo de nuestro tiempo, si la elegíamos o
podíamos escapar de ella. Si logramos apasionarnos, involucrarnos,
comunicarnos vía Internet. Si todo tiempo pasado fue, para las
relaciones y los vínculos, mejor. Si las personas son descartables para
nosotros, que solemos replicar con ellas la dinámica del consumo o por
el contrario, las valoramos y necesitamos del encuentro y tiempo
compartido más allá de la red”, resume Cambariere.
“Además de poder comprobar el enorme potencial de los estudiantes
siempre que se les permite expresarse libremente, sin especulaciones o
límites rígidos. Un estímulo que pueden atesorar para toda su vida
profesional”, suma Sarmiento.
Amor a la brasileña
Obviamente, el resultado fue, como siempre, mucho más que la
instalación que puede verse hasta el 15 de octubre en el museo. “Lo
interesante es este puntapié inicial al debate y a una posterior toma
de conciencia sobre los problemas que aquejan al planeta y para los que
el diseño puede dar algunas respuestas. Sobre todo en una población
exponencialmente más grande y polifónica que la nuestra. Y en lo
personal, la posibilidad de poner a prueba nuestra manera de entender
el diseño, el trabajo colectivo, la multidisciplina”, relatan. “Seguir
comprobando que los estudiantes, cuando se les permite, se dejan llevar
por la experimentación y el juego. Cómo disfrutan, se divierten, se
liberan y sacan lo mejor de ellos, dejando a la luz sus sentimientos.
Cómo necesitan ese estímulo para el diseño y esa invitación y respaldo
que les permita ser libres de toda especulación y prejuicio a la hora
de crear. Y cómo después, al habérselo permitido, esa vivencia se
traduce de forma contundente en sus proyectos cargándolos de
significados que ni ellos perciben en una primera instancia”, agregan.
Así, las diferentes piezas dieron cuenta de los más variados
sentimientos. “Hubo muchas manifestaciones del corazón como
representante del amor. Corazones de cajas, acartonados y
estructurados, duritos, rígidos, a los que nada los conmueve. Corazones
huecos, vacíos de todo, como un icono periférico, imposibles de ser
flechados, la frustración de Cupido. Un corazón artificial, cargado de
sangre, mecánico, que mantiene la vida pero no el amor, que necesita un
impulso no real. Y otro pixelado, partido en muchos y estructurados
píxeles con un marcapasos para que funcione gracias a la mecánica. Un
espejo tramado que no permite ver la totalidad de la persona. Ni
siquiera el que se mira puede verse entero ni termina de descubrirse.
Estructuras de relaciones rápidas y efímeras, maquinadas o especuladas.
Máscaras pidiendo amor, entendimiento, un beso, proyección. Bailarines
de encuentro fugaz sin relación profunda. Un camino de mensajes
circulares. Vínculos de cintas de tape cargados de información que sin
tecnología no se manifiestan. Relojes de arena (sólido) convertidos a
la dinámica actual en líquidos, otro paso del tiempo, real pero
inalcanzable, generador de ansiedad y frustración. Triángulos amorosos
atomizados por la velocidad, el no poder disfrutar ni de la
oportunidad”, resume Sarmiento.
En contraposición a tanta manifestación de la liquidez, hubo abrazos
que apretaban, contenían, mimaban produciendo sensaciones, algo que la
máquina no puede dar.
Manos que se entrelazaban en fondos multicolor. Caminos construidos
con tapas de envases que guiaban a través de frases y pensamientos a
vínculos más sanos y fuertes. Mandalas y calidoscopios. Mil y una
manifestaciones de sentimientos que a pesar de esta modernidad líquida
siguen haciendo al mundo girar.
Hablan los protagonistas
n “Desde el inicio del workshop percibí que Alejandro y Luján eran
personas especiales por percibir cosas simples, pero mucho más
importantes para la vida. La atención sobre los vínculos humanos
fragilizados es algo que me toca desde que entré en el Senac en San
Pablo. Desde que llegué del interior pude ver la falta de contacto
físico entre las personas en una ciudad tan grande. El poco contacto en
las aulas, distinto al de la noche en Internet, vía Orkut o Messenger,
donde el cariño aparecía con emoticones o palabras. Continué observando
estos comportamientos sabiendo lo difícil que es desvincularse de
ellos, y pensando por otro lado cómo se pueden usar para algo positivo
y eso es lo que me sucedió con Satori. Puedo decir que ésta fue una
semana de revelación para mí. Poco me interesa si usaré algo de lo que
aprendí en mi profesión, puedo no ser designer, lo importante es que
durante una semana utilicé todos mis sentidos como un niño que
encuentra cualquier cosa interesante. Pienso que Satori es una
aproximación a la propia creatividad, a todo lo que está dentro de uno,
algo que existe, pero que no es pensado, algo natural, inconmensurable.
Esta aproximación al ser es algo tan importante que no puede
describirse sino simplemente experimentarse” (Gustavo “Pipi” de
Carvalho Pieroni).
n “Durante una semana increíble de experimentación, pude reflexionar
sobre mis sentimientos, y expresarme en ese poco tiempo utilizando
todos los recursos que tenía en mis manos. Concretar conceptos dentro
del tema propuesto, el Amor Líquido, fue una forma de integrar el
design con la contemporaneidad, además de obtener como resultado obras,
productos, formas, colores, movimientos, sensaciones que permiten una
nueva interpretación en el público. Trabajar en grupo fue un desafío.
Derribar fronteras, compartir ideas, provoca una explosión de
creatividad, voluntades e inconscientemente revelamos un poco el
significado del Satori. El hecho de usar materiales de descartes agregó
valores relacionados directamente con el tema, la mudanza constante, el
permitir vínculos, tener una naturaleza propia. Todo fue brillante,
absolutamente inspirador y tengo que agradecer por haber tenido la
oportunidad de participar del grupo y conocer personas increíbles como
Alejandro y Luján, de otro lugar, pero de realidades tan próximas que
la conexión fue intensa y verdadera” (Cau Yuiti).
n “El workshop Satori fue una experiencia increíble. Nos proporcionó
un aprendizaje sobre materiales reciclables y también exploramos ideas
a partir de nuestros sentimientos, como el amor líquido relacionado a
los vínculos. La integración entre los cursos de moda, diseño
industrial y comunicación visual que resultó en una exposición en
conjunto donde la gráfica se mezclaba con las piezas y productos
también fue muy rica. Esta actividad sin dudas amplió mi visión sobre
el futuro y el mejor camino para mi realización profesional, teniendo
grandes ejemplos en las carreras y experiencias presentadas por ellos”
(Thaila Naldi de Melo).
n “Para comenzar, trabajar el Amor Líquido fue una óptima
experiencia de convivencia e integración con personas de otros cursos
buscando un objetivo en común: hacer con residuos nuestra manifestación
de eso que sentimos y debatimos. Así, lo que se muestra en la
exposición es sólo una pequeña parte de toda la dedicación que tuvimos
en este trabajo. Realmente espero que en Brasil tengamos más
experiencias de este tipo” (Pedro Navarro).
n “Lo más interesante de todo fue poder comenzar a conocer todas las
posibilidades que tenemos de crear objetos con materiales como los
descartes. Tanto para hacer nuevos objetos, material gráfico,
artesanías. Todas esas posibilidades estimularon nuestra percepción y
creatividad dejándonos una sensación de querer más” (Diego Ribeiro
Allegue).
n “Amor Líquido fue una experiencia muy interesante. Pudimos
aprender mucho trabajando con diversos materiales y personas de
diferentes áreas del diseño, dejando nuestras ideas fluir y pudiendo
proyectar lo que queríamos sin limitaciones. Es muy lindo recordar
todas las etapas, desde el primer día hasta el último, el de la
inauguración, donde todos quedamos muy felices con el resultado.
Realmente fue una experiencia muy interesante para mí, de la que me
gustaría volver a ser parte” (Vanessa Vázquez).
|