En el barrio romano
de Tor Tre Teste ha sido consagrada la Iglesia Dives in Misericordia,
realizada por el arquitecto americano Richard Meier, ganador del concurso
internacional propuesto por el Vicariado de Roma. Su obra se caracteriza
por un uso racional de la geometría, la claridad de sus espacios, el
soberbio manejo de la luz y el uso del color blanco.
Dives in Misericordia,
iglesia encargada de anunciar el Jubileo del año 2.000, tiene su origen
como parte de un proyecto en el que el Vaticano quería promover la
construcción de nuevas iglesias en los barrios periféricos de Roma,
con lo que convocó un concurso internacional en el cual Richard Meier
resultó vencedor.
La singularidad de Dives in Misericordia se debe a la utilización,
por vez primera del cemento blanco denominado Bianco Tx Millenium [producto
investigado y desarrollado por el Grupo Italcementi].
La iglesia se impone con la altura de sus velas [26 metros la mayor]
y el blanco absoluto de las superficies murales. Cada una de las velas
esta formada por un panel prefabricado resistente al paso del tiempo
y pesa 12 toneladas.
Para la elaboracion de la iglesia, Meier ha creado un nuevo tipo de
cemento: el Blanco TX Millennium, que ademas de una grandisima resistencia
al trabajo, ofrece una característica sorprendente: gracias a la presencia
de particulas fotocatalizadoras, la superficie de cemento bajo el efecto
de la luz se autolimpia, lo cual favorece el mantenimiento del aspecto
estetico originario y evita grandes esfuerzos en mantenimiento.
Como testimonio de la complejidad de la realizacion del proyecto y de
las soluciones adoptadas, mas de 7,000 ingenieros y arquitectos han
visitado la obra durante las diversas fases de la construccion. Esto
convierte la iglesia en uno de los mas vanguardistas y complicados trabajos
de la arquitectura moderna, altamente valorado en las universidades
de arquitectura de todo el mundo.
En el proyecto, Richard Meier despliega todos los recursos habituales
que definen su arquitectura, a saber, pureza de formas con volúmenes
nítidos, simplicidad en las estructuras, armonizaciones de los planos
verticales con los horizontales, utilización simbólica de la luz tanto
en la cubierta como en las paredes, empleo del color blanco lecorbuseriano
adecuado a una tipología compleja pero apasionante como la del templo
religioso.
En este sentido, Meier ha sabido proponer su visión del espacio religioso
avanzando desde la aportación realizada, entre otros, por Kenzō Tange
en la catedral de Santa María en Tokio [1964] y Pier Luigi Nervi en
la Catedral de Santa María en San Francisco [1966-1971].
-La luz es usada como una metáfora del Bien en toda su perfección,
en el significado atribuído por filósofos, poetas, pintores, músicos,
políticos y papas. En arquitectura como en cualquier otra expresión
creativa, la luz ha sido siempre una fuente de éxtasis e inspiración-.
Y si el lo dice debe ser verdad, al menos yo me lo creo.
Pues bien, para la realización de proyecto, REGGIANI colaboró con
ERMA, un proyector de exteriores [o sistema polivalente de iluminación
urbana].
Se trata de un proyector compacto con óptica protegida y rotación
completa, de aluminio inyectado, que utiliza como fuentes de luz, lámparas
fluorescentes de 26W o de halogenuros metálicos de 35W hasta 150W,
apto tanto para exteriores como interiores, sobre báculo, sobre pared
o suspendidas...[1]
Velas del milenio.
Para explicar a un profano las características del racionalismo arquitectónico
servirían muchas de las obras realizadas por uno de sus padres fundadores,
Le Corbusier, pero no la capilla de Ronchamp. Esta fantasía expresionista
representa una cesura en la evolución de la obra del maestro suizo,
exactamente tal y como la iglesia Dives in Misericordia, recientemente
consagrada en Roma, es un hito insólito en la trayectoria profesional
de uno de sus herederos, el -neorracionalista- norteamericano Richard
Meier.
La iglesia surge en un solar triangular, que se presenta como ensanche
del barrio periférico de Tor Tre Teste. Se accede hasta ella por una
calle en ligero ascenso, y a través de dos series de bloques de viviendas
que se abren en forma de V, como anunciando el acontecimiento extraordinario
que encontraremos en la explanada. La iglesia aparece de frente, rematando
el eje con un impulso vertica
Tres poderosas paredes, curvas y blanquísimas, se alzan con fuerza
en un entorno urbano caracterizado por edificios de líneas rectas.
Tres biombos que cantan en el aire como velas de barcos empujados por
el viento, henchidas de un dinamismo imparable. Ante el que llega, se
presentan de perfil: son muros libres que se elevan con gesto ostentoso
de orgullo, cada uno elevándose por encima del siguiente: más bajo
el exterior, más alto el interior, hasta alcanzar los 26 metros. Mirados
desde el Sur presentan una superficie compacta y densa, de ese blanco
absoluto característico de la obra de Meier, surcada por líneas como
meridianos y paralelos de forma que parecen partes desgajadas de un
gigantesco mapamundi. Además de -velas-, las tres secciones de esfera
son tan sólidas y ligeras como conchas, y brillan espléndidas e inmaculadas
con la luz del día.
muros curvos no es un espacio cerrado: los laterales y el techo se cierran
con vidrio transparente. -En Roma se encuentran iglesias de todas las
épocas-, ha dicho Meier, -y en cada una de ellas se reconoce el momento
al que pertenecen. Dives in Misericordia se ha construido a caballo
de los siglos XX y XXI, y es hija de su tiempo. Admiro especialmente
a Borromini y pienso que en sus iglesias la elaboración de la luz es
algo fundamental y excelso. También yo he querido realizar un proyecto
definido por la luz, aunque interpretada de un modo distinto, coherente
con nuestra época-.
Si en las obras barrocas de Borromini la luz desciende desde lo alto,
relampagueando en múltiples aberturas y multiplicándose en mil reflejos,
el edificio de Meier construye un universo totalmente nuevo. La sensación
que se experimenta al entrar en la iglesia no es la de recibir una luz
nueva, distinta, reelaborada a través de la forma arquitectónica,
sino la de encontrarse sumergido en una atmósfera celeste. Porque es
hacia arriba donde la mirada se dirige automáticamente, guiada por
el gesto acariciador de las velas. Aquí, la generosa vidriera transparente
no muestra otra cosa que el cielo: el efecto logrado es, pues, el de
reencontrar los colores del cielo hasta el nivel del horizonte. La amplitud
del movimiento envolvente de las superficies esféricas abre la vista
hacia un espacio en expansión dinámica que, captado como en una fotografía
tridimensional, se percibe con inusitada inmediatez.
-No creo que nadie, entrando en esta iglesia, pueda evitar alzar la
mirada-, asegura el arquitecto. -Desde dentro se ve el mundo exterior,
pero de un modo distinto. Porque al mismo tiempo todo nos induce a mirar
dentro de nosotros mismos. La espiritualidad del espacio arquitectónico
se manifiesta en el momento en que la persona entra en contacto con
él. La arquitectura predispone a la experiencia espiritual en la medida
en que no deja indiferente. Creo que ésta es verdaderamente una iglesia
por cómo se articula en ella el espacio: el círculo representa la
perfección, la cúpula del firmamento. El cuadrado representa la tierra,
los cuatro elementos y el intelecto-.
Un corredor alargado y que alcanza toda la altura del edificio separa
las dos partes que lo componen. Las dependencias parroquiales conforman
un juego de volúmenes prismáticos. Para el espacio litúrgico propiamente
dicho con dificultad podríamos usar el término -edificio-, generalmente
asociado a la idea de cuatro muros que cierran un recinto, porque aquí
nos encontramos en un ámbito totalmente diferente; cada una de las
pantallas cóncavas que lo definen es un casquete esférico apoyado
en el suelo. Meier ha materializado un gesto audaz: tomar un elemento
arquitectónico fuertemente enraizado en la historia y con un gran valor
simbólico como la cúpula, seccionarla y volcarla para mostrar lo que
ha estado escondiendo a lo largo de los siglos: justamente el cielo.
El espacio litúrgico se dispone longitudinalmente, como una nave tradicional.
Cada concha presenta una abertura: la exterior un corte horizontal al
nivel del suelo; y las interiores amplios vanos que permiten la dilatación
del espacio de la nave. Entre las velas se disponen la pila bautismal
y la capilla de uso diario, separadas por un bloque de confesionarios.
El espacio se estructura así a través del diálogo entre la división
impuesta por las velas recortadas sobre el cielo y la distribución
racional de los escenarios para la liturgia.
Dice Meier: -Del diseño mismo de la iglesia se generan forma y luz,
estructura y movimiento, un todo que recibe y dona al mismo tiempo.
La luz se utiliza como metáfora del bien en toda su perfección, según
el significado que le atribuyen poetas, pintores, músicos y pontífices.
En la arquitectura, como en cualquier otra expresión creativa, la luz
ha sido siempre un manantial de inspiración; aquí desciende a lo largo
de la cara interior de cada vela, confiriendo en sus distintas gradaciones
un carácter propio a la nave, a la capilla y a la pila bautismal-.
Las tres velas son autoportantes y están construidas ensamblando -sillares-
formados por una estructura metálica revestida de placas de hormigón
prefabricado.
Esta iglesia marca un hito no sólo en la carrera de Richard Meier,
sino también en la evolución de la arquitectura de Roma. A comienzos
de la década de 1990 y con vistas al Jubileo de 2000, el Vicariato
lanzó el gran proyecto de construir 50 iglesias nuevas en barrios periféricos.
Para una de estas iglesias se convocó en 1995 un concurso internacional
entre seis de los mayores exponentes de la arquitectura contemporánea:
Tadao Ando, Günther Behnisch, Santiago Calatrava, Peter Eisenman, Frank
Gehry y Richard Meier. Ando propuso un prisma triangular de hormigón;
Behnisch recurrió a la imagen de un oasis que integraba lo natural
y lo construido; Calatrava diseñó una tienda hiperbólica; Eisenman
proyectó una nave con paredes -multimedia- [versión tecnológica de
las vidrieras medievales], y Gehry presentó un proyecto de resonancias
monásticas, un conjunto de volúmenes alrededor de un patio. Se proclamó
vencedor a Meier, con las velas que forman un abrazo envolvente, como
un gigantesco seno materno. Y probablemente sea esa imagen la que hizo
que ganara el concurso: las -velas- representan eficazmente la idea
del abrazo y la acogida.
Es éste el primer templo erigido como símbolo del Jubileo de 2000
y de un nuevo espíritu de apertura al mundo contemporáneo. Y quizá
no sea casual que, además de Meier, otros dos de los arquitectos invitados
fueran de origen hebreo. -Esta iglesia-, ha dicho el papa Juan Pablo
II en el mensaje leído con ocasión de la consagración, -quedará
como recuerdo perenne del Año Santo y del XXV aniversario de mi pontificado-...[2]
hola estoy haciedno un proyecto. Estudio interiorismo y necesito hace una maqueta de un edificio moderno y sociocultural ... me ha encantado esta iglesia y me gustaria hacer la maqueta ... para ello necesito mucha infomarcion fotos desde todos sus puntos de vista y alzado principales si es posible alguna foto de esta iglesia echa en maqueta seria genial... a parte necesito no solo la altura sino mas medidas y sobre todo superficie total.
QUIEN ESTE DISPUESTO A ESCHARME UN CABLE, QUE SE PONGA EN CONTACTO CONMIGO.
pROMETO ENVIAR FOTO DEL PROYECTO FINAL!!!
gRACIAS A TODOS
UN SALUDO,
BELINDA
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