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Margarita Ariza AguilarArte en Colombia
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video rcn, una legion de angeles clandestinosUn grupo de enfermos de Sida pintó la mejor obra su vida articulo EL TIEMPO taller de pintura.http://eltiempo.terra.com.co/espe_eltiempo/colombiapositiva/ARTICULO-WEB-_NOTA_INTERIOR-2632964.html
Noviembre 29 de 2005 Margarita Ariza le ha enseñado a pintar a unos 70 portadores del virus del sida Algunos ya murieron, pero dejaron trazos llenos de esperanza como testimonio de su digna batalla contra el desamor y el olvido.
Margarita creció oyendo las historias de generosidad de sus antepasados.
Angelina, su bisabuela, recorría fincas santandereanas, a lomo de mula, para curar con plantas a los campesinos que no podían pagar un médico y para ayudar a las mujeres a parir. Teresa, su abuela, vestía hábito franciscano cuando atendía a decenas de desposeídos que llegaban a su casa en busca de pan y abrigo. Su mamá y sus tías debían dejar, sobre la mesa del comedor, una cuota de su mesada para atender las necesidades de los pobres.
Ahora, Margarita trata de emularlas enseñándoles a enfermos de sida a pintar. La tarea no es fácil, pero gratifica el espíritu. –Tan querida tú- le dicen aquellos que se enteran de su desinteresada labor. –Tan queridos ellos- responde la pintora de 35 años cuando se refiere a sus alumnos.
“Son un ejemplo para los que tenemos salud y amor. Su actitud me invita a enfrentar cada nuevo día con más ánimo”, comenta la maestra de pintura de los portadores de VIH de la Fundación Eudes.
El jueves es el día más esperado por los enfermos. Margarita y su madre, Azucena Aguilar, llegan a la casa del barrio Rionegro, en el noroccidente de Bogotá, casi al amanecer, para iniciar la jornada.
Luis Botero, un pintor, también participó durante el primer año de talleres. “Ha sido increíble contar con el apoyo de ellos porque se requiere esfuerzo y dedicación. Otros pintores han venido un par de veces y no han vuelto”, dice la mujer, consciente de que su proyecto exige estar al pie del cañón para no quedarse como una vacía muestra de buenas intenciones.
La primera pincelada se dio en abril del 2002. Desde entonces, más de 70 portadores del virus han pasado por las clases. Algunos ya se fueron para siempre, pero dejaron trazos llenos de esperanza como testimonio de su digna batalla contra el desamor y el olvido. Ella misma ha pintado 15 retratos de sus alumnos, que fueron expuestos, hace dos meses, junto a 190 obras de todos los talleristas de las clases que pueden terminar con una sesión de baile o un chocolate caliente con tostadas.
“Lo que más les cuesta trabajo es enfrentar el implacable juicio de la sociedad”, asegura Margarita. En los dos primeros años de talleres, Sammuel Azout, presidente de Carulla Vivero, donó cerca de 8 millones de pesos para cubrir las necesidades básicas del proyecto. “Hace poco nos dijo que nos iba a yudar de nuevo”, cuenta la artista que, por ahora, revuelca su taller para encontrar nuevos tarros de pinturas, lienzos y pinceles que le permitan continuar con su obra social.
Mariposas en el alma
Joaquín no paraba de pintar. Las enfermeras de la Fundación Eudes tenían que regañarlo para que guardara los pinceles y se fuera a dormir. Él, a regañadientes, se iba a la cama con la certeza de que al otro día tendría una oportunidad más para enfrentarse al color, a las formas y, lo más importante, a su enfermedad.
Lo suyo eran las mariposas. Las pintaba coloridas, con las alas extendidas y en pleno vuelo. A medida que iba terminando cuadros, el temido sida retrocedía. Él, a su vez, aumentaba de peso y dibujaba una sonrisa esperanzadora en su gesto.
Ahora, su cuarto en la casa de Rionegro está vacío y es presidido por una de las bellas obras que lo rescataron de la muerte cuando pisaba los talones.
“Joaquín está en una casa de la Fundación en Guasca (Cundinamarca), se puede cuidar solo y sigue pintando”, cuenta Margarita. Cada vez que un nuevo alumno llega a sus talleres, la maestra le muestra uno de los cuadros que evidencia la victoria de Joaquín y del arte sobre la muerte.
“En la exposición descubrí que muchos de ellos habían pintado mariposas imitádonlo a él. Fue un momento de plenitud”, añade la pintora que no recibe un centavo por su trabajo y, sin embargo, espera que el trazo final de esta obra sea, antes que la de sus alumnos, su propia muerte.
Héctor Cañón Hurtado articulo cultura el tiempo oct 28-2005EL TIEMPO -28 de Octubre de 2005 pag 2-2 por maria cristina pignalosa Nombres reconocidos y nuevos artistas colombianos exponen sus obras alrededor del mundo ....... Sonidos del Sur. El mes pasado se inauguró la exposición Southern Sounds (Sonidos del Sur), en la galería Praxis, de Toronto (Canadá). Participaron 14 artistas colombianos, entre ellos Gabriel Baquero, Andrés Santodomingo, Lucía Nebel, Margarita Ariza, Gustavo Lozano, María Navas, Adriana Acero y Rosenell Baud. MARÍA CRISTINA PIGNALOSA Redactora de EL TIEMPO -------------------------------------------------------------------------------- link:
hoja de vida margarita ariza act.
Margarita Ariza Aguilar
Calle 116 NO. 9-46 ap502 Bogotá-Colombia TEL.057- 1 - 7532131 celular 3006087498
Correo-e margarita.ariza@gmail.com | c.c.39.789.118 Web http://picasaweb.google.es/margarita.ariza http://www.absolutearts.com/portfolios/m/margarita http://arizamargarita.spaces.live.com
Nacida en Buenos Aires, Argentina el 17 de septiembre de 1.970 Nacionalidad colombiana.
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INVITACIÓN Una legíon de ángeles clandestinosSi las nubes no anticipan
Si las nubes no anticipan en sus formas la historia de los hombres Si los colores del río no figuran los designios del dios de las aguas Si no remiendas con tus manos de astromelias las comisuras de mi alma Si mis amigos no son una legión de ángeles clandestinos Que será de mí?
Raúl Gómez Jattin.
Este es un llamado a la solidaridad con los miles de personas que viven con el VIH y que hoy afrontan el problema no solo de su proceso, sino también del rechazo, de los juicios, de la indiferencia y de la falta de afecto, más dolorosos y devastadores estos, que cualquier enfermedad. Es una invitación a que no solamente se respete su derecho a la vida sino a que se les rodee con afecto, ya que el único remedio para esta enfermedad que se propaga a pasos agigantados en todo el mundo, es la solidaridad. La solidaridad expresada en obras, en reconocimiento a la dignidad humana.
Una legión de Ángeles clandestinos
Esta exposición es el resultado de la experiencia de un taller de pintura que durante dos años ha acercado el arte a alrededor de 65 personas con una gran necesidad de expresión. Aquellos a quienes un juego misterioso del destino, cambió su vida un día y el mundo decidió que ya no existían. Prefirieron no mirar, declararlos muertos, aunque sus corazones latieran ahora con una necesidad de amor aún mayor.
El arte es la posibilidad para todos y en este caso para ellos, de contar, de expresar, de reconstruir. Es un nuevo lazo que invita a vivir. Es por eso que el espectador encontrará aquí un mundo nuevo, reconstruido con valentía, de la misma manera que han replanteado su vida y se han liberado de tantas cargas absurdas. El disfrutar de todas las cosas sencillas, de vivir a través del color, e incluso de regresar a esa primera mirada de la infancia.
Sus obras realizadas en diversas técnicas, como carboncillo, lápiz, pastel, vinilo y óleo, nos dejan ver lo que reflejan ahora, su serenidad, su libertad y sus ganas de vivir cada día este presente tan valioso. Son el resultado de un gran esfuerzo no solo físico e intelectual, sino también de esa fuerza interior necesaria para seguir viviendo.
En esta experiencia he estado presente en el sufrimiento, la agonía y la muerte, pero por encima de esto en la esperanza, la alegría y en la certeza de que nunca estamos solos, que siempre estamos unidos a un espíritu enorme del universo.
He sido testigo del gran amor del cual son capaces las personas, he visto de cerca la esencia libre de la humanidad. He tenido esa visión de lo auténtico, lo sereno, lo sublime, aquello que siempre estará intacto.
Al trabajar con ellos, he encontrado el lugar donde lo trascendente habita, donde lo bello no muere.
Mis retratos son, a ellos mis amigos, un homenaje y un reconocimiento a su valentía, por no dejarse derrotar y replantear su vida de otra manera, libres por fin.
Es una obra para todos aquellos con los que he compartido, aunque solo son algunos retratos, en cada uno se encuentran todos ellos, incluso el espectador mismo puede preguntarse si podría ser él quien se reflejara allí.
Son retratos donde se vive el presente, donde se disfruta desprevenidamente, son instantes donde se enfrenta cada reto que nos trae la vida. Están allí sonrientes, afectuosos, algunas veces frágiles y silenciosos, pero siempre luchando.
Algunos ya no viven, pero en su paso dejaron su obra y su testimonio del esfuerzo y del valor para afrontar lo que viene cada día. Yo he sido realmente afortunada por estar cerca de ellos, que me han dado su cariño y un ejemplo de fortaleza y de fe.
Así que contrario a lo que el mundo ha mostrado o ha creído sobre el SIDA, está esta otra experiencia, que lejos de mostrarnos el dolor o la decrepitud, pretende mostrar a las personas en su esencia, en la nueva posibilidad de vivir mas liviano y mas intensamente, viviendo el arte día a día y mostrar como el arte es capaz de recoger nuestro espíritu y liberarlo para que vuele lejos. El arte vivido a diario, el arte para todos, el arte: la vida.
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