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No son materiales nuevos, pero en algunas zonas de
nuestro país, desde una apuesta a lo social y ambientalmente
sustentable, se les imprime una nueva mirada. Y esto, en nuestro
contexto, rima con innovar. Los responsables son nuevas generaciones de
diseñadores. Estudiantes recién recibidos del interior del país,
quienes a través de su trabajo de tesis o como primera salida laboral,
apuestan a trabajar en su realidad, desde el rescate de lo que somos
(tenemos la más rica diversidad) y fundamentalmente de lo que el diseño
puede aportar.
Desde Córdoba, las diseñadoras industriales Marina Mediavilla y
Carolina Ramos (recién egresadas de la Facultad de Arquitectura,
Urbanismo y Diseño de la Universidad Nacional) hacen lo propio con el
cardón como aporte al desarrollo de zonas áridas. Mientras que en
Salta, más precisamente en la localidad de Hipólito Yrigoyen, Francisco
Beltrame trabaja con el bambú plantado justamente para contrarrestar
las vicisitudes de una zona inundable. Líneas de mobiliarios y objetos
signadas por la identidad, que intentan contribuir con la generación de
nuevas fuentes de trabajo y la reactivación local, promoviendo el
arraigo de sus habitantes. Y, vale decirlo, de ellos mismos,
profesionales de una disciplina que al Sur, muchas veces tiene que
reinventarse encontrando su propia razón de ser
POR EL CARDON
“Argentina es el país de Latinoamérica con mayor superficie árida,
semiárida y subhúmeda seca, que se extiende sobre el 75 por ciento de
su territorio. La explotación desmedida, el sobrepastoreo y la
expansión de la frontera agropecuaria llevaron a que en la actualidad
el 40 por ciento de esas tierras presente problemas de desertificación,
acompañados por procesos de erosión y salinización. Este fenómeno
impacta directamente en sus habitantes, que pertenecen a las
comunidades más carenciadas, y tiene como corolario la migración hacia
las ciudades, generalmente en condiciones de pobreza y marginalidad”,
arrancan Mediavilla y Ramos la justificación de su tesis, que tiene
como eje el diseño para el desarrollo regional. “El Parque Chaqueño
–continúan– forma parte de esta vasta región árida y su principal
actividad económica, la industria forestal, se encuentra devastada por
el uso no sustentable de los recursos madereros”, señalan quienes,
rendidas ante la evidencia, decidieron apostar todas sus fichas al
cardón. Investigar, explorar, experimentar con uno de los recursos
nativos de la zona, una cactácea arborescente (Stetsonia coryne) que,
aunque de crecimiento moderado en altura, presenta un gran crecimiento
en cuanto a sus ramificaciones, poco o nada explotado hasta ahora desde
el diseño. Así, su objetivo fue desarrollar una línea de muebles capaz
de reflejar los valores estéticos y funcionales de este material, a
través de un esquema productivo económicamente viable que incorpore
mano de obra local, para obtener productos de alto valor agregado que
puedan acceder al mercado interno y externo, respetando la identidad
del lugar.
¿De qué forma se usa el cardón mayoritariamente en la actualidad?
¿Por qué creen que, hasta ahora, no ha sido un recurso tenido en cuenta?
–El cardón es utilizado en su mayoría para la realización de
artesanías y sin proyectos de sustentabilidad que respalden su
utilización. No se tienen en cuenta las prestaciones y potencialidad
del material ni su identidad. Además, su heterogeneidad (diferentes
diámetros, espesores, curvaturas, longitudes, concentricidades) y el
desconocimiento del material dificultan su utilización, al faltar
criterios para aplicarlo. Ello lleva a que se hagan copias de otros
objetos existentes en el mercado que no aprovechan sus cualidades, o
que, por ejemplo, se aplique en forma de tablas, disminuyendo su
resistencia y generando gran desperdicio. Aún no ha sido tenido en
cuenta su potencial como recurso autóctono, referente regional de
identidad, ni su nobleza como material.
–¿En qué zona específicamente trabajan ustedes?
–El cardón crece naturalmente en todas las zonas áridas y
semiáridas, de ahí la importancia de la extensión del proyecto, ya que
su aplicación no se limita a un solo lugar o región. Aunque, para
empezar, tomamos la región chaqueña y, en particular, trabajamos con el
noroeste cordobés, donde hay gran presencia del recurso que no está
siendo aprovechado. Actualmente estamos trabajando junto a la
Asociación de Productores para el Desarrollo Integral (Aprodein) en
Villa de María de Río Seco, Córdoba. El objetivo es transmitir la
experiencia a un grupo de carpinteros de la zona, acompañarlos en el
desarrollo de los productos y llevar a cabo la comercialización final.
–¿Qué posibilidades tiene este recurso con vistas al diseño de objetos?
–Muchas. Su forma tubular, la resistencia estructural, la ligereza,
la textura, la espacialidad, la durabilidad, la heterogeneidad. Además
de la importancia de ser un recurso referente de la región.
Actualmente, estamos vinculadas al INTI, para seguir realizando pruebas
que optimicen el recurso.
–A la hora de diseñar: ¿por qué se inclinaron?
–Innovamos en la aplicación del cardón a través del diseño de un
sistema flexible de piezas que nace de tomar los conceptos de
heterogeneidad, lleno-vacío y espacialidad como estrategias. Y de
reflejar los valores sensoriales y funcionales propios del recurso, que
son los que lo diferencian y lo constituyen como un material único.
Esto nos permitió generar objetos con diferentes conformaciones,
texturas y colores. A partir de la aplicación de este sistema,
diseñamos una línea de mobiliario, Cardón Matero –sillas, bancos y
mesas– de carácter autóctono, que son un ejemplo de lo que se puede
realizar con el sistema de leños del cardón utilizados como piezas
estructurantes. Pero también –y esto tal vez es lo más importante– nos
propusimos innovar en superficies espaciales. Paneles aglomerados
obtenidos a partir de restos de cardón, de los desperdicios de la
planta. Acá reside uno de los factores diferenciales del trabajo frente
a la utilización tradicional del recurso por parte de artesanos y
carpinteros locales, ya que el material no leñoso del cardón, desechado
habitualmente por improductivo, constituye el 70 por ciento del total
extraído. Los paneles aglomerados constituyen un nuevo material
diseñado a partir del reciclado de los desperdicios y permiten generar
superficies que con los leños no se podrían concretar. Tablas para las
mesas y los asientos para los bancos y las sillas, a las cuales sumamos
inserciones de aros y fibras del leño, que le confieren mayor
resistencia estructural al mismo tiempo que ligereza, y hacen posible
la integración con otras piezas, reforzando el estilo original del
mobiliario. Por otra parte hay otros productos que diseñamos bajo el
mismo concepto de los leños y los paneles pero con una mezcla de
carácter autóctono y moderno. Diseñamos productos entendiendo la
esencia del material, comprendiendo su naturaleza, uso, limitaciones y
oportunidades.
–¿Qué tecnología utilizan?
–Utilizamos tecnología al alcance y mano de obra local a través de
la estandarización de los productos y aplicación de procesos de
transformación de baja complejidad (se utiliza la misma tecnología que
la de carpintería en madera) y económicamente viable, a partir del
desarrollo de procesos productivos y productos de bajo costo
realizables con la tecnología disponible. Además, para consolidar la
sustentabilidad del proyecto, utilizamos solamente las ramas
secundarias del cardón, lo que facilita la renovación del recurso. Y
los desperdicios como materia prima. Esta experiencia nos permitió
conocer y comprender la realidad humana, social, económica productiva y
ambiental de las comunidades de nuestro país. Nos permitió revalorizar
nuestros recursos e interactuar con otras disciplinas haciendo aportes
desde el diseño, y abriendo puertas hacia nuevas alternativas de
desarrollo. Es importante aclarar que los objetos siempre están
contenidos en estructuras más amplias. Son síntesis de los contextos
que operan. Es por ello de suma importancia, analizando la situación
actual de nuestro país, buscar alternativas de desarrollo que
revaloricen nuestros recursos y contribuyan al desarrollo de nuestras
comunidades.
PROYECTO BAMBU
“Recurso sustentable para el desarrollo social local”, resume la
primera línea de un proyecto que tiene varios actores involucrados. En
principio la población de Hipólito Yrigoyen, en el departamento de Orán
de la provincia de Salta, y a su intendencia, altamente activa en
ofrecer alternativas más allá de la fuente de trabajo que representa la
gran industria de la zona, el ingenio San Martín del Tabacal. Además
del Centro de Obrajeros de Orán, la fundación Koipos, Help Argentina y
el diseñador industrial salteño recién recibido en la Universidad de
Palermo, Francisco Beltrame.
–¿Cómo surge el proyecto? ¿Por qué el bambú?
–El proyecto está basado en el manejo y aprovechamiento de un
recurso forestal como es el bambú, a partir de plantaciones realizadas
por el ingenio San Martín del Tabacal. Originalmente, la plantación
tuvo como objeto la defensa de cauces y canales de la erosión hídrica,
ya que el municipio limita al este con el río Bermejo, al oeste con el
río Santa María y al sur con el río Colorado. Pero en la actualidad se
dispone de 300 Km. de cortinas de esta especie, en plena producción,
las cuales deben ser mantenidas para evitar su invasión en los canales
de riego. Muchos sostienen que el bambú crece hasta un metro por día.
Que se lo puede ver crecer. Así, la abundante disponibilidad del
recurso, su adaptabilidad al sitio y su alta producción determinaron la
posibilidad de utilizarlo para otros fines. La intendencia,
particularmente, fue una de las que primero vio la posibilidad de
sacarle más provecho en pos de los habitantes de Yrigoyen y una
alternativa en el diseño de mobiliario y objetos. Así, surge la
posibilidad de instalar un taller que posibilite generar una industrial
local, permitiendo capacitar a personas desocupadas (jefas y jefes de
hogar desempleados), especializándose y explotando este recurso tan
abundante, con un potencial hasta hoy desperdiciado.
–¿Cómo es Yrigoyen?
–Hipólito Yrigoyen, también conocida como Tabacal, es un municipio
al norte de la provincia de Salta. Su principal industria es la caña de
azúcar, de hecho así es como surge el pueblo. El actual intendente,
Nicanor Sosa, que está hace 9 años, siempre generó proyectos de
desarrollo, como la creación de un camping municipal, planta de
chacinados, criadero de cerdos, el Centro de Capacitación Laboral, una
granja experimental y el Vivero Municipal, entre otros. Fue él quien
facilitó muchas cosas en cuanto a la instalación del espacio físico en
donde se instalaron talleres, un área para forestación con bambú y
parte de los equipos necesarios. El proyecto, en un principio, se basó
en la capacitación de 15 personas. La idea es que en un futuro ellos
sean los que se encarguen de todo, permitiéndoles mantener su propio
negocio. Vale aclarar que el área se encuentra dentro de la Reserva de
Biosfera de las Yungas y el proyecto comulga con los objetivos de
desarrollo sustentable, manejo integral de los recursos, generación de
empleo, basado en el uso racional y la identificación y
comercialización de productos que promocionen los principios de la
Reserva.
–¿Cómo es específicamente ese bambú, qué cualidades tiene para el diseño de mobiliario y objetos?
–La especie se llama Bambusa balcooa. El bambú, en general, es la
gramínea de más rápido crecimiento en el mundo. Es usado en muchas
partes por su fortaleza, elasticidad y dureza. Produce más madera que
el roble, y más oxígeno, y captura más CO2 que cualquier árbol.
Mientras que un árbol necesita 60 años para crecer 30 metros, el bambú
alcanza esa altura en tan sólo 6 meses. Por su dureza y flexibilidad se
le llama el acero vegetal. Es un recurso renovable y sostenible. Con
respecto al diseño, una de las ventajas de esta especie de bambú es que
los diámetros llegan a los 20 cm, con una pared interna de hasta 3 cm,
lo que le da una impresionante resistencia estructural y el diámetro es
constante en las cañas largas, lo que permite hacer muebles de grandes
dimensiones como camas y sillones. En cuanto a los productos más
chicos, estos fueron surgiendo a medida que se planteaba la utilización
íntegra de la caña, como la parte más alta de la caña de sección más
chica.
–¿Cómo lo trabajaste pensando en el desarrollo de producto? ¿Cuáles fueron los primeros muebles u objetos?
–Para empezar, lo que se buscó fue no romper con la estructura del
bambú y hacer productos grandes que mostraran la caña como es, siempre
tratando de hacer productos de líneas bien simples. Lo primero que
hicimos fueron sillones y mesas. También planteamos estructuras grandes
como quinchos, que después derivaron en casas que actualmente fabrica
la municipalidad. Por ahora tenemos 4 líneas de productos –baño,
iluminación, accesorios y muebles–, con cuarenta productos en total.
Desde jaboneras, pasando por percheros, velas, bandejas, fruteras,
servilleteros, apliques, lámparas, mesas, camas, sillones, espejos,
banquetas y divanes, entre otros.
–¿Cuáles son los planes a futuro?
–A futuro queremos hacer productos a partir del bambú laminado, pero eso requiere una inversión muy grande en tecnología.
–¿Es difícil insertar esta estética en la zona?
–El problema de la zona no es una cuestión de estética, sino de
capacidad de absorción. Salta es un mercado chico en cuanto a muebles y
por ahora estamos trabajando más que nada a pedido. Nuestro objetivo es
trabajar full time y tener una producción constante, por eso surge la
necesidad de expandirnos y buscar puntos de venta en Buenos Aires. En
eso estamos, felices por el rumbo que fue tomando el proyecto.
Cardón Matero:
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D’Bambú: www.fundacionoikos.org.ar /
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